El mundo de las publicaciones en Internet, está lleno de personas que escriben relatos sobre alguna pendejada que se le ocurrió hacer: “Cónica de un mes entero comiendo papafritas” “Superé mi temor a los payasos, con el cursito de Patch Adams” y cosas así.
Algunos se preguntan ¿Una forma de autopromoción descarada o un ejercicio literario legítimo?
Y yo digo ¿A quién no le gusta matar dos pájaros de un tiro?
Lo cierto es que en mi caso, mis amigos están hartos de escucharme hablar de los más fascinantes detalles de la producción de mi primer disco “Los chicos no deben bailar” y necesito una nueva audiencia.
Así que de ahora en adelante me dirijo a la totalidad del género humano.
Gracias por nada, “amigos”.
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